Saltillo.- Francisco Saracho y su equipo de derrotados son los culpables de la derrota de Georgina Cano, como candidata del PRI a la alcaldía de Acuña. Junto a él, aparece el nefasto Armando Luna Canales y Alfonso González Vélez, esposo de Georgina Cano.

El escenario era propicio para que el PRI, por fin, recuperara Acuña, pero  se atravesó Francisco Saracho, secretario de desarrollo social, quien defraudó la confianza que le dio el primer priista del estado, Miguel Ángel Riquelme.

Saracho, Luna y Alfonso González se convirtieron en una pesada carga que hundió a Georgina Cano, cuya tibieza y hasta su endeble formación priista , la hizo tan vulnerable como sus propios miedos a ganar la presidencia municipal.

Saracho y su equipo son mal vistos en Acuña, por el simple hecho de que en todo momento ven por sus intereses económicos y nunca por el interés del PRI. Han utilizado esas siglas para enriquecerse y, en el caso de Saracho, es recordado como el peor alcalde que ha tenido Ciudad Acuña.

Georgina Cano perdió por siete mil votos frente al candidato de Morena, más bien de la UdC, Emilio de Hoyos. 18 mil 647 contra 25 mil 193 votos.

Pero eso no le interesó al clan Saracho, Luna y González Vélez. Su ambición se centró en las ganancias económicas para inflar sus cuentas bancarias.

La pregunta de los priistas de Acuña es muy sencilla; ¿Cómo es posible que el secretario de desarrollo social, encargado de los programas sociales haya sido el operador político en Acuña y perdió? 

La respuesta es sencilla: Los recursos de los programas quedaron en los bolsillos del clan perdedor, el clan que hizo perder a Georgina Cano y desacreditó el enorme triunfo que obtuvo en todo el estado, Miguel Ángel Riquelme. Ganó 25 alcaldías, mantuvo Saltillo, recuperó Torreón y Piedras Negras y ganó cinco de las siete diputaciones federales.

Pero Francisco Saracho, Armando Luna y los desplantes del esposo de Georgina Cano, Alfonso González, lo hicieron perder Ciudad Acuña.

Ya es tiempo de que Saracho abandone Acuña y se haga a un lado para que la nueva generación de priistas haga su trabajo en Acuña. Ya es tiempo que deje la secretaria de desarrollo social y se vaya a descansar a su casa y gozar del dinero acumulado, durante todo el tiempo que ha vivido de un sexenio en otro.