Saltillo.- El sentimiento de amor, de amistad y los lazos tan fuertes que hicieron madre e hija. lograron trascender aún después de la muerte.
Tal es el caso de la señora María del Rosario Mendoza, que perdió a su hija Ana Patricia Rodríguez, hace 3 años.
Fue tan dolorosa la pérdida de su ser querido que aún le cala, como el día en que le avisaron del deceso de su hija.

La angustia y el duelo de la señora María del Rosario la hacían llorar casi a diario, hasta que un día, dice que la visitó su hija y aún lo sigue haciendo.
Asegura que los muertos no se van del todo, ya que de alguna manera su espíritu se queda en donde fueron felices.
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Narró cómo en días de tristeza, cuando tiene problemas o está enferma, siente la presencia de su hija, su aroma, y en algunas ocasiones ha sentido sus manos sobre ella.
María del Rosario visitó este 1 de noviembre a familiares en el panteón Santiago y quiso compartir su testimonio de que los difuntos no mueren completamente.







