Saltillo.- Él es Maximino Rodríguez, tiene 64 años, y desde los 15 empezó a trabajar en uno de los oficios con más tradición en Saltillo, la producción de ladrillo.

Empezó como trabajador y ahora tiene su propia ladrillera en la colonia Landín.

Maximino inició la elaboración del ladrillo como a los 15 años «empezamos despacito, de a poquitos y así nos hicimos del negocio de aquí».

Maximino no tiene facilidad de palabra, solo fue algunos años a la escuela, el arte lo trae en las manos, es uno de los mejores ladrilleros de Saltillo.

Gracias a su talento y el de los productores de este material, con que se construyen y decoran casas y edificios, Saltillo es reconocida como la capital del ladrillo.

«Saltillo sigue siendo la capital del ladrillo, Si, porque trabajamos bien los ladrilleros, aunque también tenemos bajar porque llueve y no hacemos, pero si, si trabajamos bien», expresó don Maximino.

El trabajo de los ladrilleros es reconocido a nivel internacional, porque la calidad del “ladrillo Saltillo Tile” tiene mucha demanda, principalmente en Estado Unidos.

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El hombre de 64 años no sabe cuántos ladrillos ha producido en su vida pero recuerda que son «un friego, millones de ladrillos, unos van para el otro lado y otros aquí se venden, ese lo hacemos para pura exportación», dijo.

Las ventajas de construir con ladrillo es que es térmico, en tiempo de frio mantiene el calor en las casas, y en verano la conserva fresca, además de la resistencia y durabilidad tienen mayor plusvalía que las viviendas de block.

El precio del ladrillo sigue siendo económico fluctúa entre 1.50 y dos pesos. Maximiliano informó que pueden llegar a elaborar hasta 25 mil piezas de ladrillo por semana.

Pero tienen una preocupación, en Saltillo el barro ya se terminó y ahora tienen que traerlo de ejidos del sur de la ciudad.

«Es poco el ladrillo que hacemos porque el barro está contaminado trae mucha piedra y tenemos que lavarlo y cribarlo. Lo extraíamos de aquí mismo de la colonia, pero se agotó, ahora no los tienen que surtir de Palma Gorda», dijo.

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Señaló que de una producción de 25 mil ladrillos tienen que pagar 6 viajes de barro, cada uno de mil pesos, el gas y los salarios, quedándoles una utilidad apenas para sobrevivir.