El sacerdote Francesco Spagnesi fue arrestado luego de descubrirse que hizo pedidos de medio kilogramo de cocaína en Holanda.

El clérigo fue señalado de usar esa droga para hacer fiestas sexuales en las que habrían participado hasta 200 personas, entre ellos gerentes bancarios, médicos y empresarios de Italia. 

Los gastos habrían corrido a cuenta de los feligreses que dejaban sus limosnas o diezmos por las misas que oficiaba el sacerdote. 

Spagnesi fue detenido cuando llevaba las drogas en su automóvil, que conducía con su supuesta pareja sentimental, Alessio Regina. 

Giovanni Nerbini, de la diócesis de Prato, reveló que sabía de la adicción de su compañero, quien además sufría en los físico y psicológico.
 


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Nerbini tenía conocimiento desde abril del consumo de Spagnesi y recomendó a éste que acudiera a recibir atención psicológica, relata el diario La República.

Agregó que en los últimos meses Spagnesi tuvo un fuerte cambio de actituda, al dejar de oficiar bodas y bautizos para “apoyar a familias necesitadas” en las que recibía muchas donaciones.