Inglaterra.- En una respuesta institucional rápida y contundente, el Rey Carlos III emitió este jueves sus primeras declaraciones oficiales tras la detención de su hermano menor, Andrés Mountbatten-Windsor. A través de un comunicado, el monarca expresó su «profunda preocupación» y reafirmó su compromiso con la justicia, asegurando que la Familia Real no interferirá en el proceso legal.
El arresto del expríncipe, quien fue despojado de sus títulos reales el pasado 30 de octubre de 2025, responde a sospechas de conducta indebida en el ejercicio de un cargo público, vinculadas nuevamente a su relación con el magnate Jeffrey Epstein.
El soberano británico fue enfático al señalar que las instituciones encargadas de la investigación cuentan con el respaldo absoluto de la Casa Real para esclarecer los hechos.
“He recibido con profunda preocupación las noticias sobre Andrew Mountbatten-Windsor… Lo que procede ahora es un proceso pleno, justo y adecuado mediante el cual este asunto sea investigado de la manera pertinente y por las autoridades competentes”, sentenció el monarca.
Carlos III subrayó que, en cumplimiento de los principios de transparencia que ha intentado imprimir a su reinado, la familia brindará su «total y sincero apoyo y cooperación» a los investigadores, insistiendo en que nadie está por encima de la ley.
A pesar de la magnitud del escándalo, el Rey dejó claro que estas serán sus únicas palabras sobre el tema. Con el objetivo de proteger la estabilidad de la institución y permitir que la justicia trabaje sin presiones mediáticas provenientes de la Corona, el monarca dio por cerrado el tema ante la opinión pública.
“Mientras este proceso continúa, no sería correcto que hiciera más comentarios sobre este asunto. Entretanto, mi familia y yo continuaremos cumpliendo con nuestro deber y servicio hacia todos ustedes”, concluyó el mensaje.
El fin de una era para Andrés de Windsor
La detención ocurre en un momento de vulnerabilidad para el antiguo Duque de York, quien ya vivía en el ostracismo tras perder sus honores militares y patrocinios reales el año pasado. Con esta declaración, Carlos III marca una distancia definitiva, dejando el destino de su hermano exclusivamente en manos de la policía del Valle del Támesis y los tribunales británicos.







