Saltillo.- La indignación que ha generado en últimos días el caso del perro Rocky, responde más a una percepción de injusticia y vulnerabilidad, que únicamente al daño causado a la mascota.
El psicólogo, Carlos Gutiérrez, explicó que la reacción social que se observa en redes principalmente, tras este tipo de hechos, es similar a la que provocaría ver a un niño siendo víctima de violencia, ya que en ambos casos se trata de seres que no pueden defenderse.

Dijo que las redes sociales se han convertido en el principal espacio donde la ciudadanía expresa esa defensa y exige consecuencias ante este tipo de actos.
No obstante, advirtió que esa indignación no debe convertirse en odio.
El especialista, consideró que además de sancionar el maltrato animal, es necesario fomentar una mayor cultura de tenencia responsable de mascotas.







