Ciudad de México.- La reciente reforma laboral para las plataformas digitales en México busca ofrecer a los repartidores acceso a la seguridad social, participación en utilidades y créditos para vivienda. Sin embargo, miembros de este sector, como Saúl Gómez de la organización Repartidores Unidos de México, expresan su preocupación por un posible incremento en el costo del servicio para los usuarios, lo que podría traducirse en una disminución de pedidos y, por ende, menores ganancias. Además, advierten que la flexibilidad en los horarios de trabajo se verá comprometida, dado que la nueva legislación sugiere jornadas laborales de ocho horas.

Gómez también señaló que la reforma podría llevar a la salida de plataformas de entrega en varias ciudades del país, especialmente en aquellas con menor demanda, como Cancún. Las seis ciudades donde se concentra la alta demanda son Ciudad de México, Guadalajara, Monterrey, Mérida, Puebla y Querétaro. Por otro lado, la carga fiscal para los repartidores aumentaría, ya que desde 2019 ya enfrentan un 8% de IVA y un 8% de ISR, además de retenciones semanales por parte del SAT, lo que representa un reto financiero considerable.

Desde el ámbito académico, Rafael Pasarán de la Universidad la Salle argumenta que esta reforma contradice el modelo de negocio actual de las plataformas digitales, sugiriendo que generará costos adicionales en procesos administrativos y ajustes operativos. La situación también ha despertado preocupación a nivel internacional, como lo ejemplificó Gustavo Gavira, fundador de Repartidores Unidos en España, quien advirtió que la regulación en su país, realizada sin consulta previa a los trabajadores, resultó en la pérdida de empleos y la salida de empresas del mercado. Esta experiencia resalta la necesidad de una discusión más inclusiva en torno a la nueva legislación mexicana.