Venezuela.- Cientos de mascotas domésticas de diversas especies, entre las que se incluyen perros, gatos, tortugas e incluso animales de corral como chivos, permanecen bajo resguardo en una red de refugios temporales tras haber sido rescatadas de entre los escombros provocados por la catástrofe sísmica que sacudió al país sudamericano. Los animales se encuentran a la espera de ser reclamados por sus antiguos dueños o integrados a nuevos núcleos familiares mediante procesos de adopción.

El panorama se suscita a casi un mes de que Venezuela sufriera el impacto de dos terremotos de magnitud 7,2 y 7,5 en la escala de Richter, los cuales ocurrieron con un intervalo de apenas 39 segundos entre sí. La doble catástrofe, que ha cobrado la vida de más de 5,300 personas a nivel nacional, causó sus mayores estragos materiales y humanitarios en el estado costero de La Guaira, sobre el mar Caribe, demarcación que hoy concentra los principales esfuerzos de asistencia animal.

En medio del duelo por las pérdidas humanas, decenas de sobrevivientes recorren diariamente los campamentos improvisados e informales con la esperanza de ubicar a sus animales de compañía. Es el caso de Raquel Ramos, de 42 años, quien busca intensamente a su gata Mía tras el colapso del edificio multifamiliar donde habitaba en el barrio de Tanaguarena. Ramos relató que la evacuación de emergencia del inmueble impidió la salida del felino, una situación que se replica de manera constante a lo largo del litoral afectado.

Despliegue de asistencia y adopciones en la Misión Nevado
La respuesta institucional para la fauna afectada es coordinada en gran medida por la Misión Nevado, un programa de carácter estatal especializado en la atención de animales domésticos en situación de vulnerabilidad. En sus instalaciones de La Guaira, las cuales disponen de terrenos amplios para caninos y zonas de jaulas acondicionadas para felinos, se ha registrado el ingreso formal de 326 mascotas rescatadas directamente de las zonas de desastre.

El centro de acogida reporta que, hasta la fecha, aproximadamente 50 animales han sido entregados con éxito en adopción a nuevos hogares. La solidaridad comunitaria ha permitido desahogar parcialmente la saturación del recinto; ciudadanos como la joven Astrid Ugas, de 17 años, han acudido a las instalaciones con la finalidad de proveer hogar a múltiples ejemplares que perdieron a sus cuidadores originales tras el desplome de la infraestructura habitacional.

Asimismo, los cuerpos de socorro venezolanos mantienen activos los protocolos de búsqueda en las estructuras colapsadas. Recientemente, brigadistas lograron la extracción con vida de un felino de pelaje negro en la denominada «zona cero» de La Guaira, complejo residencial donde seis torres de interés social de entre 12 y 17 pisos de altura se derrumbaron en su totalidad. El rescate médico del animal reactivó las expectativas operativas de los equipos de emergencia para localizar más fauna con vida entre las placas de concreto.

Logística de los hospitales provisionales y reencuentros familiares
La magnitud de la emergencia sanitaria animal obligó a la habilitación de clínicas de campaña en comercios e infraestructuras en desuso. Un establecimiento de la cadena McDonald’s fue adecuado en las primeras semanas como centro ambulatorio y hospital provisional para la estabilización de los animales.

Yanier Veliz, estudiante de medicina veterinaria y voluntario de 20 años en dicho centro asistencial, detalló que el personal atiende un promedio diario de 50 consultas médicas. El flujo incluye tanto a los ejemplares recuperados de los escombros que presentan traumatismos y deshidratación, como a mascotas cuyos dueños damnificados llevan a revisión general. El voluntariado subrayó la diversidad de especies atendidas, abarcando desde la fauna urbana tradicional hasta animales trasladados desde zonas ejidales o suburbanas próximas a la costa.

A pesar de la complejidad del escenario, coordinadores del refugio de la Misión Nevado, como la estudiante avanzada de veterinaria Amanda González, confirmaron que la tasa de éxito en la localización de mascotas por parte de sus dueños originales ha sido favorable. La preservación de los censos animales y la difusión en redes de apoyo social han facilitado múltiples reencuentros familiares dentro de las instalaciones, consolidándose como uno de los principales alicientes anímicos para la población afectada de La Guaira mientras continúan las labores de remoción de escombros y reconstrucción urbana.