Nuevo León, México – En respuesta a la reciente ola de violencia que ha sacudido al estado de Nuevo León, con la macabra aparición de 12 cuerpos mutilados en diferentes municipios y una ejecución en un bar de San Pedro, elementos del Ejército Mexicano han llegado a la entidad para reforzar las tareas de seguridad. La Séptima Zona Militar anunció que esta acción se enmarca en la Estrategia Nacional de Seguridad Pública y la Política de Cero Impunidad, y busca inhibir las actividades de la delincuencia organizada y abordar los desafíos de seguridad en la zona metropolitana de Monterrey.

Los 100 militares arribaron la mañana de este miércoles al Aeropuerto Internacional de Monterrey con el objetivo de brindar apoyo a las autoridades locales en la contención de la violencia y el crimen organizado en la región. Estos esfuerzos responden a una serie de eventos violentos ocurridos en la entidad, en los cuales presuntos miembros del crimen organizado dejaron cuerpos mutilados en seis municipios: San Nicolás, Juárez, Apodaca, García, Santa Catarina y Monterrey. Los cuerpos fueron encontrados en bolsas de plástico negras o hieleras, acompañados de narcomensajes.

El secretario de Seguridad en el estado, Gerardo Palacios Pámanes, atribuyó estos actos a una «purga» interna dentro de un grupo del crimen organizado con base en el vecino estado de Tamaulipas. Estos eventos violentos han generado gran alarma en la comunidad y un llamado urgente a reforzar la seguridad en la región.

La misión principal de la Fuerza de Tarea Conjunta México, conformada por estos elementos militares, es fortalecer el estado de derecho en Nuevo León. Esto implica la realización de tareas de inteligencia, reconocimientos terrestres y disuasión en el área metropolitana de Monterrey, así como la colaboración con las autoridades en la detención de integrantes de la delincuencia organizada. Las unidades destacan por su alta movilidad y capacidad de despliegue, así como por su equipamiento especializado.

Estas acciones se llevan a cabo en coordinación con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana, la Fiscalía General de la República, así como las autoridades estatales y municipales. El objetivo es restaurar la tranquilidad y la seguridad en Nuevo León, proporcionando un ambiente más seguro para sus residentes en medio de la creciente preocupación por la violencia en la región.