Para Guillermo Anaya, Luis Fernando Salazar era como un hermano y viceversa. Hacían proyectos y diseñaban estrategias para ganar poder al interior del PAN.
Memo, cabeza de grupo, diseñaba la forma en que Luis Fernando llegaría a ser alcalde de Torreón.
Pero un día se pelearon, como también se peleó Fernando Gutierrez con su compadre Memo Anaya. Entre ambos no hay reconciliación, pero entre Memo y Luis Fernando ya la hubo.
Luis Fernando en Morena y Memo en el PAN, limaron asperezas y ahora, al menos en la amistad, volvieron a reencontrarse.
En lo político, aún no, porque nunca se sabe. Luis Fernando camina en Morena en busca de la candidatura a gobernador del Estado y Memo Anaya trata de mantenerse con el poder tras el trono, después de negociar la salida de su amigo Chuy de León y la llegada de Eliza Maldonado, del grupo de Mario Dávila, alcalde electo de Monclova.
En un futuro también Memo Anaya podría migrar a Morena, pero por lo pronto ya tiene arreglo con Luis Fernando Salazar.
Todo puede pasar ya entre los políticos, ya no hay ideologías que rivalicen, pero sí hay condición humana como para olvidar rencillas y volverse a reencontrar, como ya lo hicieron Memo y Luis Fernando Salazar.






