Ciudad de México.- La reciente detención de David Cruz Hernández, alias “Chino” o “Bombero”, ha devuelto el caso Ayotzinapa al punto de partida, reorientando las investigaciones sobre la desaparición de los 43 normalistas ocurrida en Iguala en septiembre de 2014. A casi una década de los hechos, su captura en la Ciudad de México se suma a la de otros presuntos implicados en la red criminal de Guerreros Unidos, quienes han sido señalados en distintos momentos como piezas clave en el encubrimiento y ejecución del crimen.
Vidulfo Rosales, abogado de los padres de los normalistas, declaró que aún se desconoce el impacto que tendrá esta nueva detención y si dará pie a nuevas líneas de investigación. La reaprehensión de Cruz Hernández refuerza la hipótesis de la cremación de los estudiantes en el basurero de Cocula, una tesis central en la llamada “verdad histórica” del gobierno de Enrique Peña Nieto. No obstante, Rosales sostiene que la actual administración ha restablecido el diálogo con las familias y que existen datos objetivos que indican que al menos 17 estudiantes fueron trasladados a otro punto, lo que podría dar pistas sobre el destino del resto.
Cruz Hernández ha sido señalado por brindar información falsa a las autoridades y participar en la detención y asesinato del normalista Julio César Mondragón Fontes. De acuerdo con testimonios ministeriales, habría estado presente en la escena del crimen y facilitado el traslado del estudiante en una camioneta de Protección Civil. Mientras se esperan nuevos avances en la investigación, los familiares de los desaparecidos mantienen su exigencia de verdad y justicia, confiando en que la reaprehensión de este personaje aporte nuevas respuestas sobre lo sucedido la noche del 26 de septiembre de 2014.







