Nueva York.- El narcotraficante mexicano Rafael Caro Quintero ha denunciado que permanece incomunicado y en condiciones de aislamiento extremo en la cárcel de Brooklyn, donde se encuentra recluido desde febrero de este año. Su defensa ha presentado un documento ante la Corte de Brooklyn acusando que enfrenta restricciones similares a las impuestas a terroristas y solicitando una audiencia para revisar su situación.

«El Sr. Quintero está esencialmente confinado a una pequeña celda sin ventanas. Permanece solo en esta celda durante 23 horas al día de lunes a viernes; los fines de semana, está confinado las 24 horas del día y no se le permite hacer ningún ejercicio”, se lee en el documento difundido por el periodista Arturo Ángel en su cuenta de X.

La defensa del capo, de 72 años, asegura que desde su llegada a Estados Unidos, su único contacto con el exterior se ha limitado a «una o dos breves llamadas telefónicas monitoreadas con familiares en México». Los únicos visitantes que ha recibido han sido los integrantes de su equipo de defensa, designados por el tribunal.

Estas severas condiciones son resultado de las Medidas Especiales Administrativas (SAMs), diseñadas para restringir el contacto con el exterior bajo el argumento de prevenir actividades terroristas. Sin embargo, los abogados de Caro Quintero argumentan que no existe evidencia alguna de que su cliente sea peligroso, haya intentado fugarse o manipular a sus abogados, por lo que el Departamento de Justicia no ha justificado la aplicación de dichas medidas.

«Dado que las SAMs no demuestran de manera fáctica que el Sr. Quintero represente un peligro de actividad delictiva o de fuga, sus restricciones carecen de justificación», agrega el documento dirigido al juez Frederic Block.

La defensa también ha expuesto que Caro Quintero se enfrenta a una significativa barrera del idioma, ya que solo habla español, mientras que la mayoría de los guardias de la prisión no son hispanohablantes y se comunican únicamente en inglés. Esto lo obliga a comunicarse con ellos a través de gestos.

Además, sus abogados señalan que no se le ha proporcionado la televisión a la que tiene derecho y solo cuenta con un radio que no utiliza debido a que las estaciones están en inglés, agravando su ya severo aislamiento.