Ciudad de México.- La aprobación de una controvertida ley en Rusia ha marcado un punto de inflexión para los transexuales en el país. El presidente Vladímir Putin ha ratificado la legislación, prohibiendo el cambio de sexo tanto a través de tratamientos médicos como en los documentos de identidad. La medida, respaldada por unanimidad en la Cámara Baja y el Senado, ha sido justificada por el Parlamento como una forma de salvaguardar a niños y adultos de lo que ellos llaman «degeneración».
Anteriormente, en Rusia, era posible cambiar el sexo en la documentación personal, pero ahora esta posibilidad ha sido eliminada. La nueva ley también prohíbe la adopción de niños por parte de personas que hayan realizado un cambio de sexo y tampoco podrán ser tutores o fideicomisarios de menores. Además, si uno de los cónyuges se somete a una reasignación de sexo, el matrimonio será anulado.
Las consecuencias de esta ley han sido drásticas para la comunidad transexual rusa. Desde 2018 hasta 2022, más de 2.700 personas cambiaron de sexo en sus documentos y unos 200 contrajeron matrimonio después del cambio. Sin embargo, la reforma constitucional de 2020 ya había establecido que el matrimonio solo podía ser entre un hombre y una mujer, preparando el terreno para la aprobación de esta ley restrictiva.
Esta nueva legislación ha generado temor entre los transexuales rusos, quienes se enfrentan a una mayor represión y la posibilidad de tener que exiliarse para vivir su identidad de género libremente. Para algunos, como Yulia Alióshina, candidata a gobernar una región siberiana, la ley representa un genocidio contra los transexuales. Incluso aquellos que pensaban en someterse a una cirugía de reasignación de sexo ahora se ven obligados a replantearse sus planes y, como Maxim, considerar la opción de emigrar a otros países, como España.
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