Brasil.- Luiz Inácio Lula da Silva prometió reconstruir Brasil al asumir por tercera vez la Presidencia, en una ceremonia en el Congreso de Brasilia, marcada por la ausencia de su predecesor Jair Bolsonaro, contrario a la tradición, y un inédito operativo de seguridad alrededor de la investidura.
La ceremonia inició con un minuto de silencio en recuerdo del exastro brasileño Pelé y de Benedicto XVI, ambos fallecidos esta semana a los 82 y 95 años, respectivamente. Vestido con traje y corbata azul, Lula reafirmó su compromiso de reducir a cero la deforestación en la Amazonía. “Vaciaron los recursos de salud, desmontaron la educación, la cultura, la ciencia y la tecnología, destruyeron la protección del medio ambiente”, comentó.
Lula llegó al Congreso en el tradicional Rolls Royce negro descapotable junto a la primera dama “Janja”, ante los gritos de sus seguidores, algunos de ellos con lágrimas en los ojos. Por primera vez desde 1985, un mandatario saliente no pasó la banda presidencial, acto que tuvo lugar en el Palacio de Planalto, porque Bolsonaro viajó dos días antes a Estados Unidos. Al izquierdista lo arroparon una veintena de jefes de Estado, el mayor número para una toma de posesión en Brasil.
Entre ellos, figuran los mandatarios de Argentina, Chile, Colombia, Ecuador, Paraguay, Honduras y Uruguay, además del rey de España, Felipe VI. Washington envió a la secretaria de Interior, Deb Haaland, la primera indígena en integrar un gabinete en EU, mientras que por parte de China asistió el vicepresidente Wang Qishan.
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La ceremonia se realizó en medio de un gran dispositivo de seguridad inédito: 8 mil agentes movilizados. La policía brasileña detuvo a un hombre que intentaba entrar en el área de la Explanada de los Ministerios donde se hallan las instituciones. Además, un seguidor de Bolsonaro colocó un explosivo cerca del aeropuerto de Brasilia para “causar caos”, provocar la declaración de un estado de sitio y evitar así la asunción, según su propia confesión.







