Chicago.- La política antiinmigrante del presidente Donald Trump está comenzando a dejar una estela de despidos masivos, granjas paralizadas y obras detenidas en Estados Unidos. Empresarios y activistas denuncian que las recientes redadas y amenazas federales están vaciando sectores clave de la economía como la agricultura, la construcción, el turismo y la industria alimentaria.

Expertos advierten que se está aprovechando el miedo para despedir sin compensación a trabajadores con décadas de experiencia, y que estas políticas podrían frenar significativamente el crecimiento económico del país.

La crisis laboral se siente con particular fuerza en las granjas, tambos lecheros, plantas empacadoras de carne y, en general, en las industrias de alimentos, construcción y turismo.

«Para mí está claro que quienes están empujando estas redadas en campos y tambos no tienen idea de cómo opera una granja», dijo a EFE Matt Teagarden, director ejecutivo de la Asociación de Ganaderos de Kansas. «Perdiendo más de la mitad de la fuerza de trabajo en horas, no hay manera de operar un negocio», lamentó.

El miedo ha llegado a tal punto que incluso trabajadores con permisos de estadía y empleo se esconden porque tienen familiares indocumentados, coinciden los empresarios. Jim Tobin, presidente de la Asociación Nacional de Constructores de Viviendas, advirtió que empresas de construcción en todo el país reportan ausencias de sus equipos, lo que retrasa obras y eleva costos.

Aunque el Gobierno Trump afirma que sus acciones van dirigidas únicamente a los indocumentados (quienes representan el 4% de la fuerza laboral estadounidense), sus medidas están impactando también a inmigrantes legales como estudiantes con visas, refugiados y beneficiarios de permisos de trabajo temporales y otras protecciones.