Saltillo.- En la calle Pablo Mejía entre Obregón y Escobedo, hay un predio que desde hace meses se convirtió en un lugar para tirar todo tipo de desechos.
Los vecinos del sector reportan la presencia de ratones, cucarachas, pulgas y moscas y los olores desagradables que emanan del lugar.

Ahí vive una persona en situación de calle que se encuentra expuesta a todas las bacterias y gérmenes que existen.
Los afectados aseguran que las puertas y ventanas de sus casas tienen que estar cerradas ante el temor de que las plagas de fauna nociva se introduzcan a sus hogares.
El terreno, representa un problema no solo de contaminación, sino de salud pública.
Detrás de ese predio se encuentra la escuela primaria “Álvaro Obregón”, a donde asisten más de 400 alumnos y existe el peligro de que las pulgas y chinches escalen las paredes hasta el plantel educativo.







