México.- El senador Gerardo Fernández Noroña ha recibido cerca de 500,000 pesos en donaciones anónimas a través de su canal de YouTube en lo que va de 2025. Este ingreso, considerado «ilegal» para un servidor público, se suma a la polémica por la reciente adquisición de una casa de 12 millones de pesos en Tepoztlán, de la cual el legislador no ha transparentado la forma de pago.

A pesar de tener prohibido recibir donativos en efectivo como servidor público, Noroña ha aprovechado la función de donaciones de YouTube. Estos ingresos, algunos en moneda extranjera, no han sido reportados de forma completa en su declaración patrimonial. Cuestionado al respecto, el senador evadió el tema con un rotundo «Ah, ese no es tema».

El legislador, quien hace apenas tres años confesó públicamente su pobreza, ahora es el dueño de una propiedad valuada en millones, una adquisición que ha levantado sospechas y críticas. El dinero por donaciones fluye de manera constante a su cuenta, como lo demuestran las cifras de los primeros ocho meses del año:

  • Enero: 49,328 pesos
  • Febrero: 78,238 pesos
  • Marzo: 93,118 pesos
  • Agosto (parcial): 78,530 pesos

Aunque en su declaración patrimonial Noroña reporta de forma parcial sus ingresos por la monetización de videos, la procedencia de los donativos, anónimos y directos, no se detalla, lo que contradice las regulaciones estrictas para funcionarios públicos.

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El legislador ha hecho de sus transmisiones desde el Senado y otros espacios una plataforma para defenderse de las críticas. Cuando un usuario le sugirió que donara el dinero que recibe, Noroña respondió molesto: «Cómo son envidiosos y mezquinos, cabrón. ¿Qué les afecta? ¿Qué les preocupa?». En otra ocasión, afirmó que usaría las donaciones «para lo que se me antoje».

La controversia se intensificó el pasado martes cuando se hizo pública la compra de la casa. Noroña, quien antes había dicho «Nosotros no tenemos casas que no podemos justificar con nuestro ingreso», ha eludido explicar cómo financió la propiedad de 1,200 metros cuadrados, dejando la interrogante en el aire y avivando la discusión sobre la transparencia de sus finanzas como funcionario público.