Ciudad de México.- Claudia Sheinbaum, presidenta electa de México, defendió la permanencia del exgobernador de Chihuahua, Javier Corral, en su equipo, calificando las acusaciones en su contra como una persecución política. Durante una visita a Manzanillo, Sheinbaum rechazó la posibilidad de marginar a Corral tras el intento fallido de la Fiscalía de Chihuahua de detenerlo por supuestos cargos de corrupción, argumentando que dichas acusaciones carecen de fundamento y responden a una «ruta de venganza». Sheinbaum había considerado a Corral para encabezar una futura agencia anticorrupción, destacando su compromiso con la transparencia.

El presidente Andrés Manuel López Obrador se alineó con la postura de Sheinbaum, sugiriendo que el caso contra Corral es una represalia política orquestada por la gobernadora de Chihuahua, María Eugenia Campos, y el exgobernador César Duarte. Durante su conferencia mañanera, López Obrador destacó que tanto Campos como Duarte, a pesar de pertenecer a diferentes partidos, están actuando en complicidad para fabricar un delito contra Corral debido a su cercanía con la futura mandataria. El presidente incluso abrió la puerta a una posible intervención de la Fiscalía General de la República (FGR) en el caso.

El conflicto se intensificó cuando la Fiscalía Anticorrupción de Chihuahua intentó detener a Corral en un restaurante de la Ciudad de México, acusándolo de desviar 98 millones de pesos. Sin embargo, las autoridades capitalinas intervinieron para evitar su captura. Posteriormente, una jueza de distrito otorgó una suspensión provisional contra la orden de aprehensión, fijando una audiencia para el 27 de agosto, donde se decidirá el futuro legal del exgobernador.