Saltillo.- A pesar de las intensas campañas promovidas por el gobierno del estado y el Poder Judicial para evitar agiotismo, en Coahuila persiste esta práctica, y lo más lamentable es que le
pega a los que menos tienen.
Personas que se ven en la necesidad de pedir prestado, son las víctimas de delincuentes disfrazados de abogados, por el simple hecho de firmar pagarés en blanco, están a la merced de los voraces cobradores legales.
Entre estos infames, está una licenciada de apellido Buenrostro, que ha convertido la compra de cartera vencida en su modus operandi para atracar, literalmente, a las víctimas del agio, incluso, afirma Antonio Trejo, secretario adjunto de la UNTA, que ha rentado bodegas para acumular lo que embarga.
«La licenciada Buenrostro que tiene a su disposición los juzgados mercantiles cubre de nuevo un título que se firmó un pagaré y no acepta otra cosa más que recibos que se entregan en papeles de cera que en tres días la tienta se borró, no tenemos con qué comprobar, compran esa cartera a centavo el peso casi regalada y lamentablemente estos abogados si van y friegan a los compañeros».
Para evitar el abuso inmoderado de los agiotistas a personas vulnerables, se pretende que mediante estudiosos del derecho se reforme la ley correspondiente y se dé castigo real a los juzgadores que aprueban el embargo, muchas veces ilegales, y a los perpetuadores de los mismos, los delincuentes disfrazados de abogados.
«Buscamos que a través de los estudiosos del derecho y apoyados en ellos, logremos llevar una iniciativa en el Congreso y que se regule esa venta indiscriminada de pagarés y cartera vencida y se castigue a estos abogados que se han enriquecido, tenemos de palabra de vista ya tiene bodegas rentadas para llenarlas de artículos que embargas y los que dejan de garantía sus víctimas».
Alertó a la población a evitar seguir firmando en blanco los pagarés, puso a disposición de la ciudadanía la asesoría que brinda la Unión Nacional de Trabajadores Agrícolas, ubicada en el centro de la ciudad, en la calle Miguel Ramos Arizpe y Manuel Acuña.







