Hablar de la Segunda Guerra Mundial es escarbar una herida dolorosa que, a pesar del tiempo, sigue causando un dolor profundo en la sociedad. Contar este tipo de historias en la pantalla grande ha generado cintas fuertes y memorables, aunque también existe el polo donde Hollywood trata de vender argumentos edulcorados dónde se les pinte como héroes.
Así llegamos a The Survivor o Peleando por mi Vida, como se le llamó en español, la más reciente producción del director estadounidense Barry Levinson, mismo que realizó cintas emblemáticas como Buenos Días Vietnam, Los Hijos de la Calle y Rock the Kasbah.
A pesar de la extensa trayectoria poco galardonada del director, en esta cinta se aproxima a la historia real del boxeador Harry Halft, un sobreviviente polaco de los campos de concentración nazis que llega a Estados Unidos a tratar de rehacer su vida mientras busca a su novia, la cual fue robada por el ejército Alemán años atrás.
Nuestro protagonista aprovechará sus dotes de boxeo para tratar de llamar la atención de la prensa y buscar a su amada a como dé lugar, mientras trata de sobrevivir al estrés postraumático de todos los sucesos que vivió a manos del nazismo.
Con una mezcla temporal dentro del argumento, el guion viaja entre el pasado y el presente de Harry para contarnos los horrores a los que fue sometido y como logró salir con vida, mezclado imágenes duras en blanco y negro con pequeñas escenas de peleas y una ambientación correcta que logra adentrarnos en la historia.
El montaje no teme mostrar de forma explícita secuencias sensibles para algunos espectadores, al mismo tiempo de combinar una iluminación adecuada que profundiza más con la melancolía y dureza de lo que nos cuentan, generando un tono lúgubre y lento que puede parecer pesado para muchos.
Las actuaciones de Ben Foster, Dar Zuzovsky, Peter Sarsgaard y Danny DeVito muestran un nivel actoral de compromiso que se ve un poco opacado por la implementación de algunos prostéticos y maquillaje que sacan de la experiencia al espectador, siendo demasiado obvios en algunas partes, aunque, para ser justos, el trabajo actoral de Ben Foster es impresionante y su cambio físico natural es digno de aplaudirse.
Con una duración de dos horas y media, la cinta mantiene el reto de colocar la atención por un tiempo prolongado, arriesgando un tanto el ritmo y marcando los tres actos con diferentes resoluciones, aunque el tercer momento cae un poco y pareciera que el guion rellenó algunos momentos específicos para continuar la trama.
Con los detalles que tiene la cinta, The Survivor se convierte en una de esas cintas que ya no se hacen, tal vez porque ya no hay tanto público que anhele verlas y necesitan un cine más explosivo. La aproximación que ofrece y el tratamiento hace una cinta digna de ver y poco olvidaste, aunque fiel a su filmografía, tal vez no llegue demasiado lejos, aunque tenga elementos que merezcan ser premiados.
Eso sí, el mayor detalle dentro de la cinta y que recae en el guion es el punto que comentaba al principio de colocar a los estadounidenses como héroes mundiales, de forma sutil, pero esta cinta desliza ese mismo discurso que para mí le resta algunos puntos en la unidad argumental.
Como símil, esta película me recordó mucho a Ven y Mira, la cinta de Bielorrusia de Elem Kimlov, que aunque en forma son diferentes, la forma de aproximarse a la historia de manera tan desolada y cruda en fondo se asemejan bastante, aunque si cintas como El Pianista o la Vida es Bella te tocaron el corazón, esta tal vez también lo haga.
Si lo tuyo son las cintas históricas o te llama la atención este tema y los dramas de época, dale una oportunidad a esta producción, te hará reflexionar un poco y verás algo de cine no tan comercial que es digno de verse. Si no te agrada este tema, tal vez deberías darle una oportunidad, llegó a pocas salas y siempre es bueno apoyar esta clase de cine.
Calificación: 8.5






