Ciudad de México.- En medio de la expectativa por el Mundial de Futbol 2026, la FIFA dio inicio a la primera fase de venta de boletos mediante paquetes ‘hospitality’, cuyas versiones más económicas representan un gasto inalcanzable para la mayoría de los trabajadores mexicanos. Con un salario mínimo fijado en 278.80 pesos diarios para 2025, una persona tendría que destinar entre cinco y diecisiete meses de ingresos íntegros para adquirir alguno de los paquetes más sencillos, sin contemplar gastos adicionales como transporte, hospedaje o alimentación.
Los paquetes disponibles para partidos en territorio mexicano —sin incluir encuentros de México, Estados Unidos o Canadá— tienen precios que van desde los 32 mil 980 pesos por un solo juego hasta los 139 mil 900 pesos por asistir a varias fechas en una misma sede. Incluso quienes perciben un ingreso promedio profesional de 12 mil 738 pesos mensuales tendrían que destinar entre tres y once meses de salario completo para costear alguna de estas experiencias. Esta situación revela una brecha significativa entre los precios del evento y el poder adquisitivo de gran parte de la población.
Aunque el gobierno federal ha impulsado un incremento sostenido al salario mínimo desde 2018, y la administración de Claudia Sheinbaum busca que éste llegue a cubrir hasta dos canastas y media básicas hacia el final del sexenio, más de treinta millones de personas aún viven por debajo del umbral de bienestar. Mientras tanto, los únicos accesos anticipados al Mundial, en sus versiones más accesibles, continúan siendo un lujo reservado para una minoría.







