Expertos en cetáceos revelaron que las orcas no atacaron a los barcos que se encontraron a su paso en el Estrecho de Gibraltar, como las escenas que han sido difundidas en medios y redes sociales y que han sido consideradas como ataques; lo que estos animales hicieron fue un simple juego, particularmente como una moda entre los ejemplares más jóvenes.

El fenómeno comenzó a llamar la atención pública este verano, cuando las redes sociales se inundaron de memes que presentaban a una orca llamada Gladis como la líder de una «rebelión contra los humanos». Sin embargo, los científicos que estudian a estos animales expresaron su preocupación por la propagación de ideas erróneas sobre ataques y venganza, sin base científica, que podrían generar represalias contra las orcas ibéricas, una población en peligro de extinción con menos de 40 ejemplares.

Renaud de Stephanis, coordinador del grupo CIRCE, que investiga a las orcas en el Estrecho desde el año 2000, destacó la perspectiva de los navegantes: «Es comprensible que alguien en un velero se sienta atacado. Es un problema de percepción porque, si ves lo que sucede bajo el agua, ¿cómo puedes ver ahí un ataque?». Esta diferencia en la percepción se hizo evidente en videos que muestran a las orcas interactuando con los veleros durante la regata Ocean Race 2023.

Los expertos señalan que las orcas no mantienen una actitud agresiva durante sus interacciones con los barcos. Alfredo López, portavoz del grupo de trabajo Orca Atlántica, aclara: «A lo que van es a manipular el timón, que identifican como una estructura móvil, pero no embisten el barco como un ariete». Además, las observaciones de especialistas indican que estos comportamientos difieren significativamente de las tácticas que utilizan las orcas en el Pacífico cuando cazan ballenas.

Deborah Giles, directora científica de la organización Wild Orca, explicó que en California, cuando las orcas cazan ballenas, van de frente hacia ellas y las embisten, o se colocan encima para sumergirlas. Si tuvieran la intención de atacar un barco, actuarían de manera similar. Erich Hoyt, investigador de la organización británica Whale and Dolphin Conservation, enfatiza: «La acción de ir a por el timón no es lo que yo llamaría un ataque. Si las orcas desplegaran toda su potencia podrían destruir fácilmente un barco, o volcarlo de inmediato».

Más de 30 expertos en cetáceos de todo el mundo solicitaron que no se denomine «ataques» a estos incidentes, ya que son consistentes con un comportamiento de juego y socialización que ha estado extendiéndose entre las orcas ibéricas desde julio de 2020.

Estos encuentros, que aumentaron en frecuencia e intensidad, llevaron a que algunos barcos sufran daños en sus timones y, en casos extremos, terminen hundiéndose. Sin embargo, la mayoría de las veces, las orcas simplemente dejan a la deriva las embarcaciones después de romper los timones, lo que llevó a algunos a cuestionar si su objetivo es causar daño o si, de hecho, se trata de un juego para ellas.

A pesar de la confusión que rodea estos encuentros, los expertos instaron a los navegantes a evitar las orcas y mantenerse informados sobre sus rutas migratorias. Recientemente, el grupo Orca Atlántica lanzó la aplicación GT Orca, que permite a los navegantes conocer las áreas donde se han producido encuentros y avistamientos.