Cual centro de acrobacia circense, donde por supuesto destaca la actuación de un coahuilense, se deja ver en tres pistas un espectáculo que causa risa.
Ilusionistas y contorsionistas, de fantasmas y faquires; me refiero a las empresas en la tierra de Rosita Alvirez… Todo esto en una carpa que se encuentra desgarrada, y que aquellas largas filas, han abandonado ya su taquilla.
Recuerdan con añoranza aquella entrada triunfal que hacía su elenco nacional, en las pistas estatales y también en la municipal; y que hoy haciéndole “al faquir”, Alito pretende resurgir.
Con un acto espectacular, -el de un exgobernador alambrista- llega a su parte final; quién sin red de protección, va y regresa sin lesión, hasta el palacio donde manda el jefe de la nación.
Olvidaba que ese Atayde conserva aún un bastión: Es la tierra de Carranza, donde al PRI aún le alcanza; si le ponen atención y mucha dedicación, puede surgir en Coahuila una política de cohesión.
Opinión | ¿Por qué Jericó no?






