Saltillo.- Luego del accidente ocurrido el pasado martes que dejó al menos nueve lesionados, en el que un autobús de la ruta 7 A se atravesó al paso del tren siendo arrollado, hoy son los mismos choferes quienes buscan lavarse las manos, deslindar las responsabilidades y culpar a terceros.
Pese a que el operador busca culpar a alguien más, hoy en día los garroteros quedaron obsoletos, gracias a la tecnología moderna y cambios operativos en el tema ferroviario.

Es importante destacar que las plumas ferroviarias nunca han funcionado, siendo una señal de alerta para evitar accidentes en donde la imprudencia es la principal protagonista.
Pero porque se debe detener el paso ante el silbato del tren, es sencillo la principal razón es que el convoy no puede frenar rápidamente, pues necesitan al menos 1.6 kilómetros para detenerse por completo, lo que equivale a 18 campos de futbol, además de una percepción engañosa en la velocidad.
Además, es importante conocer que los trenes tienen prioridad de paso al 100 por ciento del tiempo.







