Ciudad de México.- La trata de personas en México y la región no solo implica explotación sexual y laboral, sino también sofisticadas prácticas de lavado de dinero que permiten a las redes criminales ocultar sus ingresos ilícitos. Esta problemática fue el eje central del foro “Reflexiones Regionales sobre la Trata de Personas y el Lavado de Dinero”, donde participaron más de 400 representantes del sector financiero y la sociedad civil de América Latina y el Caribe, convocados por la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC).
Durante el encuentro, se compartieron hallazgos obtenidos en mesas de trabajo con autoridades estatales de Campeche, Hidalgo, Oaxaca, Querétaro y Quintana Roo, en el marco del proyecto Disrupción. Se identificaron al menos 15 tipologías de lavado de dinero asociadas a este delito, destacando el uso de prestanombres, microdepósitos y adquisición de bienes de lujo sin respaldo económico. El análisis evidenció patrones comunes en operaciones bancarias y movimientos de fondos que permiten rastrear el financiamiento de estas redes, que afectan principalmente a mujeres, niñas, niños y adolescentes en contextos de alta vulnerabilidad.
De acuerdo con el Informe Mundial sobre Trata de Personas 2024, la pobreza sigue siendo un factor de riesgo determinante en América Latina, donde las formas más frecuentes de explotación son la sexual y la laboral, seguidas del trabajo y la mendicidad forzados. La UNODC subraya la necesidad de fortalecer la coordinación entre gobiernos, instituciones financieras y organizaciones sociales, mediante el uso de tecnología, protocolos estandarizados y capacitaciones continuas para frenar los flujos económicos de estas redes y reducir el impacto social que generan en comunidades marginadas.







