Saltillo.- Ante el despido de alrededor de mil 900 trabajadores de General Motors, el obispo de Saltillo, Hilario González, hizo un llamado a no perder la esperanza y a fortalecer la solidaridad entre empresas, autoridades y comunidades.
Monseñor Hilario González reconoció que iniciar el año sin empleo representa un golpe fuerte para las familias afectadas, por lo que pidió a otras empresas de la región abrir oportunidades laborales y a las cámaras empresariales y autoridades no ser indiferentes ante esta situación.

Señaló que, aunque se trata de un número considerable de despidos, no se percibe una crisis generalizada en el sector industrial, sino un reajuste específico en el tipo de producción de la armadora, lo que abre la posibilidad de que los trabajadores puedan reinsertarse en el mercado laboral.
El obispo destacó que las parroquias podrían funcionar como puntos de enlace, a través de la pastoral social, para identificar a personas desempleadas y apoyar en la creación de bolsas de trabajo comunitarias.







