Washington.- Este sábado 14 de junio, miles de personas se han movilizado en Estados Unidos y otras partes del mundo para participar en el “No Kings Day”, una jornada global de protesta. El objetivo es manifestar el rechazo a las políticas autoritarias del presidente Donald Trump y al «uso indiscriminado de la fuerza militar».
La movilización cobra un significado especial al coincidir con el desfile militar organizado por Trump en Washington D.C. para conmemorar el 250 aniversario del Ejército de EE. UU., así como con su propio cumpleaños número 79. Los organizadores de las protestas ven esta conjunción de eventos como una «prueba más de que Trump se considera un rey».
Protestas en 50 estados y a nivel internacional
Las manifestaciones están convocadas en los 50 estados del país, con un estimado de 2,000 protestas que van desde pequeñas concentraciones en zonas rurales hasta marchas masivas en grandes ciudades como Nueva York, Atlanta, Chicago, Dallas, Denver y Los Ángeles. La jornada de protesta ha trascendido fronteras, con eventos programados también en el Reino Unido, México y Alemania.
Las primeras manifestaciones de este «No Kings Day» ya han comenzado en ciudades como Nashville, Houston, Atlanta y Newark, Nueva Jersey.
En Los Ángeles, donde los manifestantes llevan más de una semana protestando contra las redadas migratorias y el despliegue de la Guardia Nacional, la alcaldesa Karen Bass ha advertido que no se tolerará la violencia ni el vandalismo, mientras las autoridades esperan al menos 15 marchas «No Kings» en toda la región.
En Filadelfia, los preparativos para la marcha ya muestran el ambiente de protesta. Varias personas con megáfonos animan a los manifestantes en Love Park. Un orador ha criticado abiertamente el costo del desfile militar del presidente Trump en Washington, mientras una mujer entona una parodia de la famosa canción «YMCA» de Village People, coreando el estribillo «TACO», abreviatura de “Trump always chickens out” (Trump siempre se acobarda).
La jornada de este sábado se perfila como un termómetro del descontento social y político que atraviesa Estados Unidos y que repercute en el ámbito internacional.







