El fracaso de la consulta popular para enjuiciar a los expresidentes, no se vinculan con la aprobación o no del presidente López Obrador.

La consulta no es una elección, donde Morena, al menos fuera de Coahuila, ha demostrado su fortaleza creciente y, si no, ahí están las diez gubernaturas que ganó en la última elección del seis de junio.

La mala respuesta ciudadana a la consulta popular, obedece más a la decisión de no participar en algo que no genera un beneficio inmediato o que se enmarca en una contienda entre candidatos, escenario siempre polémico.

No es el caso de una consulta innecesaria, porque las leyes existen para quienes han lesionado al país, desde la presidencia de la república, y no se necesita pedir al ciudadano su aprobación.

El presidente sigue marcando la agenda de temas huecos que distraen la atención a lo realmente prioritario como lo es la salud, la seguridad, la generación de empleos y la carestía de la vida .

En esos temas, AMLO tiene sus propios datos que rompen con la realidad. Vive en un mundo paralelo, pero su popularidad se mantiene alta en respuesta a los tantos errores cometidos por el PRI y el PAN al frente de la presidencia de nuestro país.