La elección de gobernador de Coahuila en el 23 ya tiene algo diferente. La alianza que ya se teje entre el PRI y el PAN, junto a otros partidos políticos como el PRD y movimiento ciudadanos. Todos en torno a Manolo Jiménez.

El actual alcalde de Saltillo ya tiene el respaldo de su partido y, los especialistas del acercamiento, ya buscan la alianza con el PRI.

Y no es que el PRI no pueda ganar solo la elección de gobernador del estado, sino que requiere de las alianzas, para enfrentar al gobierno de la 4T que, a todas luces, ambiciona Coahuila.

Ya en la pasada elección de alcaldes y diputados federales, miles de panistas apoyaron a candidatos del PRI, bajo la consigna de cerrarle el paso a Morena.

Se trató de un apoyo, por debajo de la mesa, pero ahora viene la madre de todas las batallas y es tiempo de alianzas por arriba de la mesa, claras y sin titubeos.

Las características de Manolo Jiménez se prestan para esa alianza anti-Morena.

Un político fresco, con amplio sentido partidista y apertura, teje fino y mucho le ha aprendido a su maestro Miguel Riquelme, quien, el oficio político, lo trae de naturaleza. Ejerce la política antigua como joven.

Sea quien sea el candidato a gobernador de Morena, la alianza deberá enfrentarlo con unidad y sin riesgos de llevar el resultado a los órganos electorales, porque ahí manda el presidente López Obrador.

La alianza anti-Morena deberá ganar en las urnas y con ventajas que no judicialicen el resultado.

Manolo Jiménez se perfila a encabezarla y solo espera conocer a su adversario morenista.

La aprobación de AMLO en Coahuila, según Mitofsky es del 62.6%, no significa mucho, cuando se tiene un partido como Morena, dividido y con malos candidatos, eso ya quedo demostrado.