Las investigaciones iniciales en las muestras traídas desde el asteroide Bennu por la sonda Osiris-Rex de la NASA revelaron pruebas de agua y un alto contenido de carbono. Estos hallazgos podrían indicar la presencia de los componentes básicos de la vida en la Tierra en esta antigua roca espacial, que tiene 4 mil 500 millones de años de antigüedad.

La sonda Osiris-Rex completó su misión de recopilar material de Bennu el 24 de septiembre de 2023, aterrizando en el desierto de Utah. La cápsula de la sonda transportaba más de 60 gramos de «polvo oscuro» de la superficie de Bennu, lo que representa la mayor muestra de asteroide rico en carbono jamás traída a nuestro planeta.

«Es la muestra de asteroide rica en carbono más grande jamás enviada a la Tierra y ayudará a los científicos a investigar los orígenes de la vida en nuestro propio planeta para las generaciones venideras», señaló el administrador de la NASA, Bill Nelson.

Dante Lauretta, investigador principal de la misión Osiris-Rex de la Universidad de Arizona, explicó la importancia de estos descubrimientos, indicando que «la abundancia de material rico en carbono y la presencia de minerales arcillosos acuíferos son solo la punta del iceberg cósmico. Estos descubrimientos nos impulsan en un viaje para comprender no solo nuestro vecindario celestial, sino también el potencial para el comienzo de la vida».

La muestra, que consta de alrededor de 250 gramos de material, se está analizando en el Centro Espacial Johnson de la NASA en Houston. Los expertos están utilizando una variedad de técnicas, incluida la tomografía computarizada de rayos X, para explorar el contenido de las muestras y comprender mejor su composición y origen.

Esta misión de la NASA también tiene implicaciones más amplias para la comprensión de los orígenes de la vida en la Tierra. La agencia espacial conservará al menos el 70 por ciento de la muestra para futuras investigaciones de científicos de todo el mundo, lo que promete abrir nuevas puertas en el estudio de nuestra herencia cósmica.

Los asteroides, como Bennu, se consideran cápsulas del tiempo que pueden contener pistas sobre la formación de nuestro sistema solar y, posiblemente, el transporte de elementos esenciales para la vida en la Tierra a través de impactos de asteroides y meteoritos.