España.- En el norte de España, un conflicto entre el Vaticano y las hermanas clarisas, conocidas también como las «monjas rebeldes», se intensifica. Las monjas del convento de Santa Clara de Belorado, situado en Castilla y León, confirmaron el viernes, en vísperas del ultimátum impuesto por sus superiores, su decisión de abandonar la Iglesia. Esta postura, que podría llevarlas a la excomunión, es el resultado de una meditada y consciente reflexión colectiva.

El 13 de mayo, la comunidad, formada por dieciséis hermanas, sorprendió al anunciar su ruptura con la Iglesia católica a través de un manifiesto de 70 páginas y una carta en redes sociales. Sor Isabel de la Trinidad, la madre superiora, firmó la misiva denunciando la persecución que sufre la congregación debido a un conflicto inmobiliario con la jerarquía eclesiástica. Además, las monjas criticaron el supuesto «caos doctrinal» del Vaticano y declararon no reconocer la autoridad del Papa Francisco.

Las monjas ahora se han puesto bajo la guía de Pablo de Rojas Sánchez, un sacerdote excomulgado que lidera La Pía Unión de San Pablo Apóstol y se alinea con el sedevacantismo, una corriente que rechaza la legitimidad de los papas posteriores a Pío XII. El arzobispo de Burgos, Mario Iceta, quien ha intentado sin éxito resolver la situación mediante el diálogo, convocó a las monjas a comparecer ante un tribunal eclesiástico. La negativa de las religiosas las coloca en una posición crítica, enfrentando la posibilidad de ser oficialmente excomulgadas.