Irán.- En su primer mensaje oficial como Líder Supremo de la República Islámica, Mojtaba Jameneí rompió el silencio este jueves con un tono desafiante que sacudió los mercados internacionales. El sucesor de Alí Jameneí —fallecido el pasado 28 de febrero en los bombardeos iniciales de la coalición— ordenó mantener el bloqueo total del Estrecho de Ormuz, el paso marítimo más estratégico del mundo por donde circula el 20% del petróleo global.

El comunicado, leído en la televisión estatal bajo la imagen de la bandera nacional, no solo ratificó el cierre del estrecho, sino que lanzó un ultimátum a los países vecinos para que desmantelen las instalaciones militares estadounidenses en sus territorios.

«La sangre de los mártires será vengada»
Mojtaba Jameneí, quien perdió a su padre, madre, esposa e hijo en los ataques que dieron inicio a la guerra hace dos semanas, aseguró que el conflicto no cesará hasta que se logre una reparación por las bajas sufridas, incluyendo el ataque a una escuela en el sur de Irán que dejó 168 niñas fallecidas.

«No renunciaremos a vengar la sangre de los mártires. La venganza que tenemos en mente no se limita únicamente al martirio del gran líder de la Revolución», sentenció en referencia a su padre.

El nuevo líder intentó matizar su postura hacia las naciones árabes de la región, asegurando que Irán busca «relaciones cálidas» con sus 15 vecinos. Sin embargo, su advertencia fue clara: las bases de Estados Unidos en la zona serán atacadas «inevitablemente».

Jameneí instó a los gobiernos regionales a cerrar las bases de EE. UU. «lo antes posible» para evitar ser blancos colaterales.

 Afirmó que los ataques iraníes registrados hasta ahora han tenido como único objetivo las instalaciones extranjeras y no la soberanía de los países hermanos.

Pese a la firmeza del mensaje, Mojtaba Jameneí no ha sido visto en público desde su elección el pasado domingo por la Asamblea de Expertos. Esta ausencia alimenta los reportes publicados por The New York Times, que sugieren que el líder resultó herido en las piernas durante los bombardeos del 28 de febrero, una versión que Teherán continúa negando tajantemente.