Hace casi 10 años salió a la luz Relatos Salvajes, tercer largometraje del argentino Damián Szifron, creador también de la galardonada serie Los Simuladores; dicha cinta fue un hito para el cine moderno del país de origen del cineasta y terminó galardonada en un montón de festivales y premios en todo el mundo.

Tras una pausa larga, el director vuelve a la pantalla grande con su primera cinta en habla inglesa con Misántropo, un thriller que desde el tráiler prometía volver a encantarnos con una historia llena de giros de tuerca a los que nos tiene acostumbrados el Szifron, aunque quizás las expectativas superaron al resultado, pero de eso hablaremos más adelante.

La historia nos centra en Año Nuevo en Baltimore, donde un tirador experto asesina a 29 personas y la policía local comienza una investigación junto al FBI. Así conocemos a Eleanor, una oficial de policía que será pieza clave para resolver el caso, mientras encuentra un rumbo en su vida de una vez por todas.

Demos algunas concesiones, el argumento con el que se plantea la historia resulta una premisa sumamente interesante, además de que parte del lenguaje cinematográfico mantiene las tomas en perspectiva que el director nos ha entregado previamente, pero dicho lo anterior, la cinta lamentablemente falla al enganchar al espectador y al soltar demasiado pronto conceptos e ideas interesantes para simplemente alargar la trama y dejar semillas sin sembrar en el guion.

A pesar de las fallas, el escrito trata de rescatar de la mejor manera las dimensiones que nos presenta con los personajes, pero la dimensión de nuestra protagonista no se siente bien delimitada y sus motivaciones quedan de lado, aunque el misterio del tirador sí logra conectarnos con lo que nos van narrando.

El guion, escrito por el mismo director, sorprende y tensa durante algunos momentos, sobre todo en el planteamiento de los conflictos, pero, de nuevo, no deja que el público termine de tensarse cuando suelta la liga y convierte un momento dramático en resoluciones un poco sin sentido y obvias, además de culminar los actos de manera sumamente predecible, cuando el inicio de los mismos parece más desconcertante.

De manera desafortunada el trabajo en la fotografía no es lo suficientemente buena como para que pasemos por alto los baches del argumento, pero lo que vemos en pantalla tampoco es que atraiga tanto nuestra atención, a pesar que el encargado de la cinematografía es Javier Julia, quien también trabajó en Relatos Salvajes, solo que aquí no vemos ese lenguaje vertiginoso arriesgado o en primera persona al que estábamos acostumbrados.

Si bien la cinta tampoco es una falla de principio a fin, los ganchos que la trama va clavando a lo largo de dos horas, aunque se resuelven, no generan un vínculo que nos preocupe lo que pasa en la historia, a pesar de que el planteamiento parece sumamente interesante y el primer acto abre con una serie de acciones que parecen que llevaran todo a un puerto un poco más interesante.

Las actuaciones no cuentan con histriones de renombre, aunque resalta Shailene Woodey, de la saga de Divergente, y el británico Ralph Ineson, a quien vimos en The Witch, con papeles interesantes, aunque de nuevo, no logramos comprender las dimensiones de sus motivaciones por más que se esfuercen en contarnos su pasa. Lo anterior nos hace dudar si hay un error de dirección o una falta de compromiso actoral, que sea cual sea el caso la realidad es que el corazón que le falta a esta cinta es el mismo que le sobró al cineasta en sus trabajos anteriores.
La mezcla de sonido quizás seas la parte menos agradable, sobre todo al empatar planos de acercamientos o movimientos con sonidos que resultan muy alejados al entorno o perspectiva en el que nos encontramos, aunque siendo justos, no estamos frente a una cinta de 200 millones de dólares y se nota que trataron de resolver una gran parte de los problemas durante el mismo rodaje.

Misántropo, que entendemos la referencia de donde viene el nombre en español de la cinta aunque no empate con el nombre en inglés (To Catch a Kiler), termina siendo más genérica de lo que nos gustaría admitir, pero el espectador da ciertas concesiones al saber de quien viene la cinta, tanto que podemos medio pasar por alto que el tercer acto cae de ritmo en picada de manera abismal.

Con todo o dicho, quizás un formato mas corto, como en Los Simuladores o Relatos Salvajes, hubiera funcionado de mejor manera; la escritura extensa obliga a autor, y en este caso director, de llevas más allá los conceptos que plantea, mucho antes de alargar las escenas ara justificar e l tiempo y dar cierres predecibles que no generan demasiado.

Nos quedará esperar que Damián Szifron vuelva a brillar el próximo año con la cinta de Los Simuladores, tal vez volver a sus raíces y replantear el terreno funcione de mejor forma y volvamos a eso que nos tenía acostumbrados.

Si estabas esperando una cinta como El Silencio de los Inocentes, definitivamente esta cinta no es para ti y, como vi en a sala de cine, te vas a querer salir antes de acabe el tercer acto, pero si admiras al director y estás dispuesto a no verlo por todo lo alto, vela, aunque yo esperaría a que llegara a alguna plataforma de streaming.

Calificación: 6.9.