Saltillo.- No hay duda, el dos de noviembre los muertos se sienten más vivos que nunca, al recibir la visita de abuelos, de padres, de hijos y de sus seres queridos.
Este día de muertos los panteones cobraron vida, las tumbas fueron adornadas, hubo rezos, canto, flores y comida.
Nuevamente se reunieron las familias en una convivencia física y espiritual, de amor, de recuerdos y de reconciliación.

En los panteones, literal, no había espacio para recibir más almas, estaban llenos por debajo y por arriba, familias enteras hicieron su visita a la tumba de su ser amado.
Las autoridades de Protección Civil reportaron saldo blanco, solo pequeños accidentes una ligera caída, un niño perdido e insolación por el calor y el sol que prevaleció.







