Monclova.- Walter Reyes, de 35 años de edad, es un hondureño que desde hace 5 meses vive en Monclova, después de haber realizado un largo y arduo viaje desde su tierra natal. Su historia es una de las muchas que se viven en la frontera entre México y Estados Unidos, donde miles de personas intentan cruzar en busca de una vida mejor.
Walter partió de Honduras el 6 de mayo pasado, con la esperanza de llegar a los Estados Unidos. Sin embargo, después de cinco meses de viaje, decidió quedarse en Monclova. Su trayecto ha sido difícil, caminando, subiendo a raíles y trepando trenes, siempre con la esperanza de encontrar un futuro mejor.

«No pues ahorita estaba yendo al relleno donde van a votar basura trabajando como no tengo papeles soy ilegal, no puedo buscar un trabajo en una empresa si me pagan ya con lo que hacemos es recoger el bote hay un señor que lo compra, pero ahorita el relleno está cerrado, cuando trabajamos era lo que hacíamos, nomás 300, 400 al día y estos días no vas a trabajar no ya tengo como 3 semanas que no vamos, yo solo llegue aquí, no pues está crítico el trabajo ya lo que gana uno allá no le alcanza para pasarla, uno tiene que buscar una mejor vida más que todo para su familia», dijo Walter.
Walter viajó con una caravana de 900 personas, pero muchos se quedaron en el camino, otros lograron llegar a su destino, y él decidió quedarse en Monclova. Aquí, ha construido un pequeño cuarto de cartón lámina y madera, donde ha vivido durante este tiempo.
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Sin embargo, la vida en Monclova no ha sido fácil para Walter. Por no tener papeles oficiales, no ha podido encontrar trabajo, y se ha dedicado a recoger botes para venderlos por kilo y así obtener algunos pesos para comer.
A pesar de las dificultades, Walter no se rinde. Su historia es un ejemplo de la resiliencia y la determinación de los migrantes que buscan una vida mejor. Su sueño es encontrar un trabajo estable y construir un futuro para él mismo en Monclova.







