Ciudad de Mérxico.- México se consolidó como el principal proveedor de petróleo y combustibles para Cuba, en medio de un reacomodo regional del suministro energético tras las restricciones a los envíos desde Venezuela. Este papel incrementa la relevancia geopolítica del país y eleva la sensibilidad de su relación con Estados Unidos, particularmente ante la posibilidad de que Washington impulse medidas comerciales para frenar estos intercambios. La reciente llegada del buque Ocean Mariner a La Habana, con alrededor de 86 mil barriles de combustible procedente de México, evidenció la continuidad de estos envíos.
Aunque el intercambio energético entre México y Cuba no es nuevo, el contexto político actual lo vuelve más visible y susceptible a presiones externas. A ello se suma la capacidad productiva nacional, ya que la producción petrolera se mantiene por debajo de las metas establecidas, lo que genera tensiones entre el abasto interno, las exportaciones y los ingresos del sector energético.
En el plano económico, los envíos a la isla representan un costo de oportunidad para Pemex, pues cada barril destinado a Cuba compite con otras prioridades estratégicas. Además, estos suministros suelen registrarse como cuentas por cobrar que terminan clasificándose como deudas incobrables, mientras persiste la falta de información oficial y actualizada sobre los volúmenes enviados, lo que refleja la sensibilidad política del tema.







