Yucatán.- Las recientes y persistentes lluvias en la Península de Yucatán, desatadas por la tormenta tropical Alberto y la amenaza del huracán Beryl, podrían estar vinculadas a una disputa mítica entre Chaac, según versiones de los propios lugareños, el Dios maya de la lluvia, y Poseidón, el Dios griego de los mares. Esta situación ha inundado municipios como Progreso y Mérida, desatando preocupación entre los habitantes.

Las comunidades mayas atribuyen las intensas precipitaciones a un supuesto castigo de Chaac, quien habría manifestado su disgusto por la presencia de una estatua de Poseidón en Progreso. Este evento ha motivado la realización de rituales locales para apaciguar la ira del Dios de la lluvia.

El debate sobre la instalación de la estatua de Poseidón en Progreso se intensifica, con algunos residentes considerándola un mal presagio ante las adversidades climáticas. Las redes sociales han reflejado tanto memes como llamados a destruir la efígie, en un intento por aplacar los supuestos deseos vengativos de Chaac.