México.- A poco más de un año de que inicie la máxima fiesta del fútbol, el Mundial 2026 enfrenta su primer desafío extra-cancha. La clasificación de la República Democrática del Congo (RDC) ha encendido las alarmas de las autoridades sanitarias mexicanas tras confirmarse un brote de la cepa de ébola Bundibugyo en el país africano, lo que ha derivado en la implementación de protocolos de seguridad biológica para la sede de Guadalajara.

La selección congoleña, que selló su pase tras vencer a Jamaica en el repechaje disputado precisamente en la capital jalisciense, regresará al Estadio Guadalajara el próximo 23 de junio para enfrentar a Colombia, lo que obliga a un monitoreo estrecho de su delegación.

Vigilancia estrecha y protocolos hospitalarios
El secretario de Salud federal, David Kershenobich, confirmó en conferencia matutina que, desde el 18 de mayo, México activó una alerta de viaje y un sistema de vigilancia epidemiológica específica.

Se mantendrá una observación directa sobre cualquier persona procedente de la RDC y Uganda, incluyendo a atletas, cuerpo técnico y aficionados.

 «En caso de detectar sintomatología, estamos preparados para aislar estos casos con vestimenta hospitalaria especial», aseguró Kershenobich, subrayando que el país cuenta con los insumos necesarios para el manejo de enfermedades de alta mortalidad.

Antes de pisar suelo mexicano, el equipo africano jugará en Houston (17 de junio) y, posteriormente, viajará a Atlanta (27 de junio), lo que implica una coordinación internacional entre las sedes del Mundial.

Claridad ante el pánico: ¿Cómo se contagia?
Para evitar desinformación y estigmatización, las autoridades enfatizaron que el ébola no se transmite por el aire, una diferencia fundamental respecto al COVID-19.

«Para que exista contagio debe haber contacto con secreciones de personas infectadas (sangre, saliva, sudor)», explicó el titular de Salud.

El mayor reto actual reside en la cepa Bundibugyo, cuya detección es más compleja que la cepa común (Zaire) y ha causado confusiones diagnósticas con la malaria, retrasando las labores de contención en África.