Ciudad de México.- En lo que va de 2024, México ha registrado el asesinato de cinco periodistas, superando por uno las cifras del año pasado, según el informe anual de Reporteros Sin Fronteras (RSF). Este dato posiciona al país como el tercero a nivel mundial en homicidios de comunicadores, empatado con Bangladesh y solo detrás de los territorios palestinos y Pakistán. Aunque México deja de ser la región en paz con más periodistas asesinados, el país concentra el 30% de las desapariciones de periodistas a nivel global, lo que evidencia una alarmante crisis para la libertad de prensa.
A pesar de que más de 650 periodistas mexicanos están bajo un mecanismo de protección estatal, los recientes homicidios subrayan la insuficiencia de estas medidas. Alejandro Martínez Noguez, asesinado mientras viajaba en un vehículo de protección, es un claro ejemplo de la vulnerabilidad en este sistema. Además, las muertes de Mauricio Cruz Solís, Roberto Carlos Figueroa, Víctor Alfonso Culebro y Víctor Manuel Jiménez, atribuidas al crimen organizado, remarcan la gravedad de los riesgos que enfrentan los profesionales de la comunicación en el país.
RSF también denunció el impacto de la “retórica violenta y estigmatizante” contra periodistas en los últimos años y urgió al nuevo gobierno mexicano a combatir la impunidad en estos crímenes. Aunque en América Latina la situación sigue siendo crítica, con casos en Colombia y Honduras, México lidera las cifras de agresiones y desapariciones, poniendo en evidencia la necesidad de acciones concretas para garantizar la seguridad y libertad de los informadores.







