Estados Unidos.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, declaró el mes pasado una “emergencia nacional” vinculada a Cuba y lanzó una advertencia a los países que suministren petróleo a la isla, al señalar que podrían enfrentar fuertes aranceles. De acuerdo con un reporte de The New York Times, el mensaje fue interpretado como una presión directa hacia México, uno de los pocos países que aún enviaban crudo a La Habana. El propio Trump aseguró haber solicitado a la presidenta Claudia Sheinbaum la suspensión de esos envíos, como parte de una estrategia más amplia de presión económica y política sobre el gobierno cubano, que respondió con un rechazo tajante a cualquier imposición externa.

Especialistas citados por el medio estadounidense señalan que México llegó a exportar alrededor de 22 mil barriles diarios de petróleo a Cuba, volumen que se redujo a cerca de 7 mil barriles hacia finales de 2025. El analista energético Jorge Piñón, de la Universidad de Texas, indicó que el último cargamento mexicano se registró a inicios de enero, sin que se tengan reportes de nuevos envíos desde entonces. Sheinbaum ha sostenido que su gobierno diferencia entre contratos comerciales de Pemex y la ayuda humanitaria, la cual considera indispensable mantener, y recordó que México ha enviado más de 800 toneladas de alimentos y artículos de higiene a la isla.

La relevancia del suministro mexicano creció tras la interrupción del petróleo venezolano, situación que profundizó la crisis energética en Cuba y derivó en apagones, escasez de gasolina y alzas de precios. No obstante, la administración mexicana enfrenta un escenario complejo: preservar su relación histórica y política con La Habana sin poner en riesgo su vínculo económico con Estados Unidos, su principal socio comercial. Analistas coinciden en que el gobierno busca un delicado equilibrio entre ambos frentes, mientras mantiene abierta la posibilidad de impulsar un diálogo diplomático entre Washington y Cuba para evitar una mayor escalada de tensiones.