Ciudad de México.- Durante el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador, más de 13 millones de migrantes han cruzado la frontera entre México y Estados Unidos, con Ciudad Juárez y El Paso, Texas, como puntos críticos en este flujo. Héctor Martínez Castuera, director del Instituto Nacional de Migración, destacó el papel de la frontera norte como un imán para migrantes provenientes de Centroamérica, Suramérica y el Caribe, quienes buscan mejores oportunidades en Estados Unidos. La compleja situación ha llevado a miles de personas a instalarse en albergues y campamentos improvisados en Ciudad Juárez, esperando cruzar el Río Bravo para solicitar asilo en territorio estadounidense.

La crisis migratoria se ha intensificado, con un flujo constante de personas desbordando las capacidades de ambas fronteras. Guillermo Asian, vocero de Ficosec, señaló que ninguna frontera está preparada para manejar estos números, ni en México, ni en Estados Unidos, ni en otros países afectados por migraciones masivas. A pesar de los esfuerzos conjuntos de las autoridades mexicanas y estadounidenses, como el despliegue de la Guardia Nacional y operativos de deportación, la migración no ha disminuido.

Ciudad Juárez ha sido testigo de episodios dramáticos, como un incendio en una estación migratoria que cobró la vida de 40 migrantes. La falta de recursos y las condiciones precarias en los albergues agravan la situación. A pesar de las políticas de contención del Gobierno de López Obrador, el flujo migratorio en la frontera de más de tres mil kilómetros sigue siendo un desafío humanitario que refleja la desesperación de millones de personas en busca de una vida mejor.