México.- Con la llegada del 2 de febrero, Día de la Candelaria, el tamal se posiciona nuevamente como el protagonista indiscutible de las mesas mexicanas. Este platillo, que ha sobrevivido milenios, no solo es un deleite gastronómico, sino un complejo símbolo de identidad que fusiona el pasado indígena con la herencia colonial.
Sin embargo, detrás de su milenaria receta, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) emite una serie de recomendaciones para disfrutar de esta tradición sin comprometer la salud cardiovascular de los mexicanos.
A pesar de su valor cultural, el tamal es un alimento de alta densidad energética. Según datos de Amigos del Hígado A.C. citados por la Profeco, el uso de manteca aporta una cantidad considerable de grasas saturadas, cuyo exceso es un factor de riesgo para el corazón.
El impacto calórico:
- Concentración: Ingerir solo tres tamales puede cubrir hasta el 75% de las calorías diarias recomendadas para un adulto promedio.
- El factor «combo»: El consumo suele dispararse al sumarse acompañantes como el bolillo (la famosa «guajolota»), atole, chocolate o café azucarado, lo que eleva drásticamente la carga de carbohidratos y azúcares.
¿Cómo disfrutar sin excesos?
Para no perder la tradición de la Candelaria, la Profeco sugiere una estrategia de equilibrio basada en el Plato del Bien Comer:
- Moderación: Optar por una porción pequeña y evitar los complementos altamente calóricos (como el atole) si ya se está consumiendo el tamal.
- Compensación: Si el desayuno incluyó un tamal, se recomienda que el resto de las comidas del día sean ricas en verduras y bajas en grasas.
- Hidratación: Priorizar el consumo de agua simple por encima de bebidas azucaradas.
- Variedad: Asegurarse de incluir alimentos de los tres grupos (frutas/verduras, cereales y leguminosas/origen animal) en las siguientes ingestas.
El tamal sigue siendo el hilo conductor de nuestras festividades. Este 2 de febrero, la invitación de las autoridades es a valorar su riqueza histórica a través de un consumo consciente, permitiendo que esta tradición milenaria conviva en armonía con un estilo de vida saludable.






