Saltillo.- Lejos quedaron los tiempos en los que el lobo gris mexicano habitaba con libertad en zonas boscosas del suroeste de Norteamérica, la llegada de colonizadores provocó escasez de sus presas, obligándolos a atacar el ganado, por lo que se volvió una especie temida y objeto de caza desmedida.
Fue en los años 70s que su casi extinción sensibilizó a ambientalistas, animalistas e instituciones ocupadas por el cuidado y la preservación de la flora y la fauna de nuestro planeta, pues se reconoció la importancia de esta especie para nuestro medio ambiente.
Esto dio paso a la gran suma de esfuerzos para tratar de contrarrestar el daño que ya se le había hecho, a través del Programa Binacional de Conservación del Lobo Mexicano, del cual forma parte el Museo del Desierto de Coahuila.

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En poco más de 40 años de iniciado el programa, y desde que el Museo del Desierto de Coahuila se sumó a éste, ha logrado la reproducción en cautiverio de más de 30 ejemplares, de los cuales al menos cinco han sido liberados a vida silvestre.
Aunque el Programa de Conservación del Lobo Mexicano ha tenido éxito, el reto que las instituciones tienen en la actualidad es continuar concientizando a las nuevas generaciones en el cuidado y protección, no solo de esta sino de todas las especies, pues solo así se evitará que sigan siendo presas en vida silvestre, así como la suma de más instituciones para la reproducción de la especie en cautiverio.







