¿Qué tal, amigos? La Selección Mexicana de Futbol empató a dos goles con su similar de la República de Corea y terminó su participación en la fecha FIFA de septiembre.
Antes había empatado a cero goles con Japón, por lo que se esperan las conclusiones que habrá sacado el técnico Javier “Vasco” Aguirre.
Queda poco menos de nueve meses para el debut de México en el Mundial y no se ve un equipo base y muy pocos jugadores que se hayan ganado un lugar en el once ideal.
Para el partido contra Corea, el Vasco hizo ocho cambios con relación al partido contra Japón que terminó 0-0.
Contra Corea puso a Germán Berterame junto a Raúl Jiménez como centros delanteros y a Chucky Lozano por izquierda.
El experimento no funcionó por el bajo rendimiento de Berteram.
En la defensa hizo tres cambios; ahora aparecieron Rodrigo Huescas por derecha y Mateo Chávez por izquierda. Estos dos jóvenes futbolistas demostraron que pueden ser confiables.
En el medio campo estuvo Erik Lira por Edson Álvarez, lesionado.
El estilo del fútbol mexicano es conocido: gran juego de conjunto, solidaridad y sacrificio en la marca, un gran esfuerzo defensivo y un espíritu inquebrantable.
Sin embargo, sobran “obreros” —dicho con todo respeto— y faltan arquitectos, jugadores que “encaren” a los rivales, que intenten un “mano a mano”, una “pared”, una inspiración personal.
No hay un jugador que tenga el talento para cambiar la historia de un partido, que dé la pausa, que conozca la velocidad y el tiempo para poner un pase entre líneas con ventaja para los delanteros; la gran mayoría prefiere “tocar” el balón en corto, intrascendente, sin intención ofensiva y, si es para atrás, mejor.
Otro problema de la selección son sus “extremos”; los “titulares”, por las oportunidades recibidas, juegan a “pie cambiado”: el zurdo juega por derecha y el derecho por izquierda, lo que ocasiona que no “abran” la cancha. Piojo Alvarado juega por derecha y se mete al centro para su perfil natural, pero sin una presencia importante; en 18 partidos no ha metido gol y ha dado dos asistencias. Así no se puede ganar.
Es el mismo problema en las dos puntas.
Tal vez Aguirre confía en la “inteligencia deportiva”, que puede informar de los puntos fuertes y débiles de los rivales para poner una formación y contrarrestarlos.
De acuerdo a lo visto, no tenemos un equipo base, sino que se armará de acuerdo a las fortalezas del rival en turno.
Por lo que nos preguntamos:
A menos de nueve meses para iniciar el Mundial, ¿México podrá realizar una participación decorosa?
Así lo veo.
Desde mi óptica.
Lo que nos dejó la fecha FIFA






