Guerrero.- La comunidad de Las Tunas, ubicada en la Costa Grande de Guerrero, quedó completamente bajo el agua tras el paso del ciclón ‘John’. Sus habitantes, quienes perdieron desde muebles y enseres hasta sus hogares, enfrentan ahora las secuelas de este devastador fenómeno natural.
La noche del desastre
El embate ocurrió la noche del 26 de septiembre, cuando el río que cruza el municipio de San Jerónimo se desbordó inesperadamente. A pesar de los muros de contención que habían sido instalados, el agua superó las expectativas, elevándose más de un metro por encima de lo registrado en las tormentas tropicales Manuel e Ingrid de 2013.
El desbordamiento sorprendió a la comunidad, que se creyó segura. Muchos habitantes quedaron atrapados en los segundos pisos y techos de sus casas, donde buscaron refugio para evitar el ahogamiento. La rápida subida del nivel del agua hizo imposible la evacuación inmediata.
Rescate entre vecinos
Al amanecer, los habitantes que lograron sobrevivir descendieron a tierra firme con la ayuda de cuerdas, auxiliándose unos a otros en una muestra de solidaridad. Las calles de Las Tunas se transformaron en un escenario de destrucción, donde decenas de electrodomésticos, muebles destrozados y animales muertos quedaron esparcidos. El arco de bienvenida a la comunidad se convirtió en un improvisado tiradero de borregos que no resistieron la furia del agua.
Uno de los casos más impactantes es el de Alfa y Bernabé, quienes perdieron su hogar cuando la corriente inclinó la casa y el suelo desapareció. Con la ayuda de sus vecinos, lograron ser rescatados junto con sus dos nietos pequeños.
Una tragedia que persiste
Cuatro días después del paso de ‘John’, la situación en Las Tunas sigue siendo crítica. El agua, aunque ha comenzado a bajar, sigue alcanzando hasta los 50 cm de altura, lo que complica la recuperación de la comunidad. Las familias que lo han perdido todo enfrentan una tarea titánica para reconstruir sus vidas.
Las autoridades locales han comenzado a evaluar los daños y ofrecer apoyo, pero la magnitud del desastre requiere de una respuesta coordinada y urgente para asegurar la seguridad y el bienestar de los afectados.
Esta tragedia deja en evidencia la vulnerabilidad de las comunidades costeras ante fenómenos naturales y la necesidad de reforzar las medidas de prevención para evitar futuros desastres. Las Tunas, ahora sumergida en agua y dolor, clama por ayuda y soluciones a largo plazo.







