México.- En un fin de semana agridulce para el americanismo, lo que debería ser la celebración por su primera victoria del año se ha transformado en luto deportivo. El Club América confirmó las salidas oficiales de dos de sus piezas más importantes: el mediocampista español Álvaro Fidalgo y el atacante francés Allan Saint-Maximin.
Mientras que el «Maguito» Fidalgo se despide tras cinco años para regresar a España con el Real Betis, la partida de Saint-Maximin ha generado una onda de choque por la velocidad de su salida y el sensible contexto familiar que la rodea
El adiós de Saint-Maximin: Entre la nostalgia y la denuncia
Allan Saint-Maximin llegó a México como el refuerzo bomba del año pasado, pero su etapa en el Nido concluyó apenas tras 15 partidos, dejando un registro de 3 goles y 2 asistencias. Aunque circularon versiones sobre roces con el técnico André Jardine, la realidad es más profunda y dolorosa.
Días antes de su salida, el jugador denunció públicamente que sus hijos fueron víctimas de insultos racistas en territorio mexicano, un incidente que la directiva y sus compañeros condenaron saliendo al campo con una manta de «No al racismo» en su último encuentro. Sin embargo, en su mensaje de despedida, el galo enfatizó que su prioridad es la salud emocional de su familia.
“A los once años dejé mi casa para perseguir mis sueños… es por eso que decidí volver a casa, estar más cerca de la gente que quiero y reenfocarme en lo que es realmente importante para mí”, compartió el futbolista en sus redes sociales.
A pesar de los esfuerzos de la Liga MX y la FIFA (que en mayo de 2024 aprobó una postura de «tolerancia cero»), el caso de Saint-Maximin reaviva el debate sobre la discriminación en el deporte.







