Vaticano.- En un mensaje cargado de simbolismo y firmeza pastoral, el papa León XIV recibió este jueves a los miembros de la congregación de los Legionarios de Cristo, quienes se encuentran celebrando su Capítulo General. Durante el encuentro, el Sumo Pontífice lanzó una advertencia clara sobre el ejercicio del poder dentro de la Iglesia, instando a la orden a erradicar cualquier práctica de control que vulnere la dignidad humana.

El Papa recordó que la autoridad en la vida religiosa no debe ser un fin en sí mismo, sino un servicio para orientar a la comunidad hacia Cristo, advirtiendo que este liderazgo debe ejercerse “evitando toda forma de control que no respete la dignidad y la libertad de las personas”.

Un llamado a la transparencia y la escucha
Ante los delegados reunidos en Roma, León XIV subrayó que un «buen gobierno» no es aquel que concentra el poder, sino el que fomenta la corresponsabilidad y la transparencia. El Pontífice delineó un nuevo estilo de gestión para la congregación basado en:

  • La escucha mutua: Priorizar el diálogo interno sobre la imposición.
  • La subsidiariedad: Fomentar la participación de todos los miembros en lugar de centralizar las decisiones.
  • El discernimiento comunitario: Buscar la voluntad de Dios por encima de intereses particulares o soluciones puramente administrativas.

Sanando las heridas del pasado
Aunque el discurso miró hacia el futuro, el Papa no omitió que la historia de los Legionarios ha sido “a veces dolorosa y no exenta de crisis”. Este comentario alude directamente al proceso de regeneración que la congregación inició en 2014, tras los escándalos de su fundador, el mexicano Marcial Maciel.

Maciel, quien falleció en 2008, fue señalado por el Vaticano —bajo el pontificado de Benedicto XVI— por comportamientos «gravísimos e inmorales», que incluyeron abusos sexuales contra seminaristas, la procreación de varios hijos con distintas mujeres y el consumo de sustancias ilícitas.