“Cuando te dicen la palabra cáncer no entiendes la magnitud del problema”
Son palabras de Minerva, una joven madre que vivió en carne propia la pesadilla del cáncer, su pequeña Fernanda Nicol tuvo leucemia, después de meses, que parecían interminables, este miércoles, se vio una luz en el camino, la pequeña Nicol recibió su última quimioterapia; fue dada de alta
Familia, amigos y personal médico que vio su progreso, celebraron la gran noticia fuera del hospital del Niño, la niña de 10 años, después de 124 quimioterapias, está en pie.
“Gracias a Dios puedo decir que, si se puede ganar la batalla al cáncer, estoy súper, súper feliz”
El camino de cinco años de lucha constante contra la terrible enfermedad fue muy difícil para la familia.
Una madre de cinco hijos, una de ellos enferma, en la lucha diaria por salvar a la más desprotegida, pero tampoco descuidar la educación y el sustento de los demás es duro.
“Sufrieron porque tenía que dejarlos para ir con Nicol, me venía con la niña, pero siempre al pendiente de ellos, ellos sabían que, aunque quisiera estar con ellos no se podía, tenía que dar prioridad a quien me necesitaba”.
El apoyo de fundaciones como “Niños Con Leucemia” y “luchando por Ángeles Pequeños” fue esencial, eso aunado al enorme amor por su hija y la bondad de médicos y enfermeros, es una historia de éxito.
Minerva pide a las madres que pasan por la misma situación no desistir y luchar por sus pequeños.
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“Qué le echen ganas, si se Puede, es difícil porque simplemente estar viniendo al hospital si es un gasto que saquen fuerzas de donde sea, yo me partía en pedazos y tenía que trabajar todo el día con tal de que mi hija saliera y no le faltara nada”
Y Justo este sacrificio lo detectó siempre Fernanda Nicol, a decir de la niña, su madre siempre estuvo ahí.
Mi mamá estuvo en los mejores momentos de la batalla, en los mejores momentos. Siempre estuvo conmigo me apoyó en todo
Una caravana de alegría, al ver sana a Nicol, partió del hospital del Niño, una fila de autos que recorrió distintas calles y avenidas, la historia se tenía que gritar a los cuatro vientos.







