Morelia.- En el centro histórico de Morelia, Michoacán, una manifestación que arrancó de modo pacífico escaló en intensidad cuando un joven ascendió a uno de los balcones ubicados sobre una de las avenidas principales, y desde allí proclamó al unísono: “¡Viva México! ¡Viva Michoacán! ¡Viva Carlos Manzo! ¡Viva la revolución!” frente al grupo de manifestantes y al contingente de granaderos que custodiaba la zona.
El ambiente era de tensión contenida: los agentes antimotines se mantenían en formación frente al edificio histórico, mientras la multitud reunida respondía con aplausos, gritos y pancartas al llamado. Tras la intervención del joven desde el balcón, los ánimos parecieron encenderse: algunos participantes avanzaron hacia la fachada, mientras los granaderos reforzaron su presencia y bloquearon accesos para evitar posibles irrupciones.
La escena ocurre en un contexto más amplio de reclamo social en la entidad, donde grupos ciudadanos expresan su desencanto y exigen cuentas. Aunque esta protesta no derivó en violencia mayor en el momento del discurso, la movilización se enmarca en un escenario de mayor riesgo ante la posibilidad de escaladas —y los elementos de orden se mantienen alertas ante cualquier desencadenante.







