Saltillo.- A sus 49 años, Irma Chávez, sonríe a la vida luego de enfrentarse a la más dura prueba.
Un cáncer de mama, diagnosticado hace tres años, en plena pandemia, fue el resultado de una biopsia que le practicaron luego de que ella misma, al autoexplorarse, se detectara algo fuera de lo normal.
Pese a que, en ese momento, Irma no presentaba ningún malestar propio de la enfermedad, pensó lo peor, haciéndose presente la desesperanza y la tristeza por lo que tendría que enfrentar.

Fue entonces que, apoyada por su familia, empezó un camino de tratamientos y medicamentos, de cansancio, pero también de fe, poniendo su vida en manos de Dios, luchando diario contra esta enfermedad.
Hoy, Irma, quien es enfermera en el Hospital Universitario de Saltillo, es testimonio de vida y promotora de la detección oportuna de cáncer de mama.
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Exagerar, como ella dice, al autoexplorarse y después al solicitar atención médica fue lo que le salvó la vida y le permitió vencer esta enfermedad, que es la primera causa de muerte en mujeres en México.
Irma envía un mensaje, no solo a quienes luchan contra esta enfermedad, sino a quienes desafortunadamente no vencieron al cáncer, pero también a quienes como ella hoy dan fe de que, de detectarse a tiempo, el cáncer es curable.







